En este camino que hemos recorrido juntas, desde la recogida de firmas por una escuela inclusiva hasta cada paso que hemos dado para defender los derechos y capacidades únicas de nuestros hijos, he aprendido mucho de ti. Eres una mujer valiente, luchadora, con una pasión incansable por conseguir un mundo mejor para todos aquellos que, como nuestros hijos, tienen capacidades especiales que los hacen únicos y extraordinarios.
Cuando recuerdo todo lo vivido, me viene a la cabeza nuestra promesa: la de luchar por un futuro donde nadie sea dejado atrás. Hoy, con tu coraje y tu dedicación, has creado un espacio en el que más personas pueden sentirse vistas, valoradas y escuchadas. Y todo esto lo haces con una fuerza que me hace admirarte cada día más.
Me siento muy afortunada de poder decir que somos compañeras en ese camino. Nuestros hijos son el reflejo de tu determinación, y sé que ellos también traen esa fuerza que transmitimos como madres.
Hoy, en este nuevo capítulo de tu vida, quiero desearte lo mejor. Sé que tu nuevo piso será un reflejo de esa fuerza y de esa lucha, un espacio lleno de amor y de sueños para ti y tu familia.
Con todo mi corazón, te deseo muchos logros y felicidad en esta nueva etapa. Estoy segura de que seguirás demostrando en el mundo lo que significa ser realmente fuerte.
Con toda mi estima,
Esther
