Desde pequeños luchan contra la intemperie, las lluvias, las tormentas, el calor. Lloran con resina. Les caen las hojas en invierno y esperan la ansiada primavera para vestir sus más bellas flores y hojas verdes.
Susurran con el ir y venir del viento rozando sus ramas. Son cobijo de animales y personas y escondrijo de insectos entre sus ranuras. Somos fuertes y débiles al mismo tiempo. Y al final seamos árbol o humano, somos vida y muerte.
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