Hay momentos
en que la vida no pregunta,
solo sacude fuerte
y obliga a empezar de nuevo
con las manos desnudas
y el corazón cansado.
Hoy Ruth
ha elegido un camino difícil.
Ha dejado atrás
lo que un día parecía hogar,
y ahora camina sola
sosteniendo fuerte las manos de sus hijos.
Sola…
pero no vencida.
Porque existen mujeres
que, aun rotas por dentro,
sacan fuerza
de lugares
que ni ellas sabían que existían.
Ahora le tocará luchar,
tomar decisiones,
secarse las lágrimas a escondidas
y sonreír a sus hijos
aunque por dentro
el mundo le tiemble.
Pero yo conozco a Ruth.
Y sé
que dentro de ella
vive aquella niña valiente
que jamás se rindió ante la vida.
Renacer dolerá,
como duelen las alas
cuando aprenden a abrirse.
Pero un día mirará atrás
y entenderá
que no estaba cayendo…
estaba aprendiendo
a sostenerse sola.
Renacer
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