@Esther Mena.
Llegaste sin timbre,
como quien irrumpe en casa
y se instala en el sofá
sin preguntar si puede.
Me robaste la regla,
pero trajiste el fuego.
Fogonazos en la noche
y mantas por el suelo.
Me hablas con calores,
con sudores traicioneros,
con un humor cambiante
que ni yo misma entiendo.
Y aunque a veces me hartas,
aunque llore sin motivo,
hay algo en tu silencio
que me sabe a destino.
Me das otra mirada,
más sabia, más sincera.
Me arrancas la inocencia,
pero me dejas fuerza nueva.
Y cuando ya creía
que no podía más,
llegaste tú, fibromialgia,
con tu abrazo de cristal.
Dolores sin aviso,
fatiga en cada esquina,
un cuerpo que protesta
aunque el alma camina.
Me enseñaste a ir despacio,
a medir cada paso,
a escuchar lo invisible,
a cuidar mis abrazos.
Entre tú y la menopausia
hacéis buen batallón,
pero yo, que soy guerrera,
resisto la invasión.
Porque aunque duela el cuerpo,
aunque me tiemble el alma,
mi fuego no se apaga,
y sigo siendo llama.
A veces me derrumbo,
otras veces me reinvento.
Pero siempre, siempre escribo
lo que no grita mi cuerpo.
Por esas mujeres valientes
que aún sufriendo se alzan,
siguen trazando su ruta,
siguen tejiendo su alma.

tendrías que hacer un recopilatorio de todos