Hay momentos en la vida en los que todo parece hundirse. Días donde la desesperación te pesa como una losa y no ves caminos ni salidas. Pero entonces, como un rayo de luz entre la oscuridad, aparecen aquellos amigos que nunca te sueltan de la mano.
Ellos están siempre, silenciosos o ruidosos, pero presentes. Te ofrecen un hombro donde llorar cuando las lágrimas no encuentran consuelo, y con su calor hacen que la angustia pierda fuerza. Son capaces de cogerte la mano con firmeza cuando te sientes perdida, y te ayudan a levantarte de nuevo, un paso tras otro.
En su compañía, incluso en medio del dolor, puedes descubrir que todavía eres capaz de sonreír, aunque sea un poco, aunque sea de vez en cuando. Y es en esos momentos, en esas pequeñas risas compartidas, cuando comprendes que la vida, sin embargo, todavía vale la pena.
Gracias a los amigos que no se agotan, que se quedan, que escuchan y te acompañan. Sois mi refugio y mi fuerza.

Esther…lo k yo decía…. eres una crack escribiendo, tienes un don. No lo dejes nunca,y…gracias x hacernos partícipes de ese don que te hace pensar, crear, plasmar desde y con el corazón. 👍😉👏👏👏😘