© Esther Mena.
Hoy me pesan los huesos,
y la espalda me recuerda
que también soy humana.
Pero dentro de mí, aún hay flores.
Nacidas no del cuerpo,
sino del corazón.
Camino despacio,
pero extiendo la mano.
Y si alguien cae,
mi amor es bastón,
es almohada,
es luz.
Aunque me duela,
aunque tiemble,
aunque no pueda más…
amo.
Y eso me hace fuerte.
Eso me hace viva.
Y en la quietud del anochecer,
cuando todo parece detenerse,
una voz pequeña me dice:
has sembrado luz, incluso hoy.
Y sonrío, a pesar de todo.
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