© Esther Mena, 2026
Hay días
en que la muerte parece cercana,
y la piel se vuelve fina como papel
que el viento podría romper.
Pero es en esta fragilidad
donde el corazón se abre,
y el amor brota como agua clara
entre manos que tiemblan.
Un hilo tan fino, casi invisible,
une a las personas que se atreven
a sentir sin defensas,
a mostrar su voz más profunda.
Cada gesto, cada mirada,
cada suspiro sincero,
teje este hilo con la vida,
y hace que la soledad pese menos.
Vulnerables, sí…
pero en su valentía hay fuerza,
y en su ternura
hay eternidad.