© Esther Mena, 2026
Poco a poco,
la semana se repliega
como una sábana cansada,
llena de noches mal dormidas
y mañanas que no esperan.
En los pliegues quedan
las prisas mal colocadas,
los relojes insistentes,
las palabras que no dije
para no herir
o porque no era el momento.
También descansan
los silencios que pesan,
los que no hacen ruido
pero ocupan todo el espacio,
como una ausencia sentada
junto al corazón.
Poco a poco,
deshago la semana
y elijo con qué quedarme:
un gesto pequeño,
una mirada que acompaña
sin pedir nada.
Me quedo con el tiempo
que no corre
cuando alguien escucha de verdad,
con el instante breve
en el que el mundo se detiene
y todo tiene sentido.
Y cuando la sábana queda limpia,
sin prisas ni excusas,
me prometo continuar,
no con grandes pasos,
sino con la fidelidad
de quien avanza
a paso de poema.
