© Esther Mena.
Lo único que existe en este instante es la lluvia,
el paisaje y yo.
Escucho la música que me hace vibrar,
que me trae recuerdos
y me empuja a llenar de vida
las hojas en blanco.
El tintineo de la lluvia en los cristales,
el ronroneo de mi gato en mi regazo,
la paz que me envuelve…
Respiro este momento único,
irrepetible,
y las palabras acuden,
una tras otra,
pidiendo ser plasmadas.
De la nada brota la esperanza,
la esperanza de compartir,
una vez más,
lo que mi mente anhela escribir.
Y sé que cuando regrese el silencio,
la lluvia ya se habrá marchado,
pero en mí quedará
la semilla de este instante.
