Un camino no es solo donde caminamos,
sino donde el alma se encuentra y se pierde.
Un sendero donde la duda se convierte en certeza,
donde los tropiezos no son caídas,
sino pasos necesarios para avanzar.
El camino está abierto para cualquiera,
pero no cualquiera se atreve a caminarlo.
Se necesita fe, se necesita valor,
se necesita la fuerza de saber
que no se camina en soledad.
Estoy en el camino otra vez,
mis pies conocen su ritmo,
mi corazón su propósito.
Y no estoy sola,
la vida, el amor y los sueños
me acompañan en este andar sin fin.
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