Para Ruth, en su cumpleaños.
© Esther Mena.
Treinta y una primaveras
brotando dentro de ti,
y en cada una
una semilla de lucha,
una flor de silencio,
una raíz de amor sin medida.
Naciste sin estruendo,
pero tu vida es un eco
que resuena en todos los que
te han mirado con el alma.
Has aprendido a escuchar el mundo
sin que el mundo te escuche a ti,
y aún así, lo acaricias.
Eres lenguaje de manos,
risa que se dibuja,
mirada que abraza sin hablar,
poesía sin palabras
que se entiende
solo con el corazón.
Yo te di la vida,
pero tú, mi cielo,
me diste el sentido.
Has sido faro en la niebla,
reto en mis miedos,
y el milagro
de cada uno de mis días.
Hoy cumples 31 años,
pero celebro mucho más:
tu coraje sereno,
tu dulzura valiente,
tu forma de decir “aquí estoy”
sin gritar,
pero dejando huella.

orgullosísimo de tener un familiar gran poeta